// Estreno | aSombra

El sábado 25 de junio a las 21 hs. se estrena en el CEC "aSombra", danza y percusión afrobrasilera en Argentina. La obra habla de lo oscuro, lo que no se ilumina, lo que causa espanto o sorprende. Son las sombras de los cuerpos, las danzas, las historias.

Bailarinas: María Laura Corvalán, Betina Pellegrini, Yamila Frisón y Silvana Saavedra
Músicos: Carlo Seminara y Alfredo Tosto
Dirección: Virginia Brauchli
Coreografía: creación grupal
Producción general: Iró Baradé
Diseño y confección de Vestuario: Ramiro Sorrequieta
Diseño de Iluminación: Carla Tealdi
Diseño de Imagen: María Navarro
Fotografía: Martín Lorenzo

Entrada: $50
Boletería abierta una hora antes de la función.

aSombra
Danza y percusión afrobrasilera en Argentina
La cultura africana en Brasil consiguió mantenerse visible en todos los estratos de la vida: en la comida, en la lengua, en las danzas y cantos, y por ende en el pensamiento del pueblo. Las danzas y ritmos de los orixás (dioses africanos que llegaron a América con el tráfico de esclavos) se encuentran con danzas y ritmos de nuestra región, en sus diversos sentidos de resistencia: en su emergencia por comunicarse con los otros, en sus ofrendas a la naturaleza para que acaben con el hambre y la peste; en la lucha de cada día; y en un patio festivo, donde un samba, una cueca o una chacarera transforman las penas en alegría y seducción. La obra parte de la gramática africana de las danzas de orixás, con sus danzas y toques, para hacer dialogar las fuerzas de la naturaleza que sus movimientos invocan con territorios y sonidos cercanos. Así, danzas y música crean paisajes que atraviesan diversos pueblos. La tierra como universo, cultura y cuerpo propio buscan la integridad. La obra narra dos momentos diferentes, uno sagrado, íntimo, que guarda el misterio y el fundamento, de lo que no tenemos acceso: las profundidades del mar y las pestes de la tierra. Otro momento más profano, cotidiano, la lucha, el trabajo y la celebración.
Las aguas dan inicio al mundo, alumbran hijos para poblar, luchar y transformar la vida de los pueblos. Nos invita a sumergirnos en lo desconocido, lo que no se ve a simple vista, bucear en el inconsciente personal y colectivo la incertidumbre, la incomodidad. El mar también irrumpe intempestivo, arremolinado, contiene al hijo que quedó del otro lado del mundo, abrazo de madre, abrazo infinito, que busca refugio en el río, en un chamamé y en un tango orillero… Quien naufraga busca recuperar el equilibrio, reencontrarse en el mareo, para arribar a tierra firme. La herida abierta que dio inicio a la vida necesita enraizar, que el agua salada de las lágrimas empiece a sanar.
Pero la tierra que la aloja también tiene sus sombras donde descansan las llagas del rechazo y la enfermedad. La existencia física transita entre la muerte y la pulsión de vida. El fuego lava brota, transforma y cada golpe en el cuero del bombo calienta los cuerpos apestados.
Y cuando lo que duele deja la sombra, vuela a través del aire. Con vientos guerreros que curan al pronunciarse todas las voces.
La lucha de lo cotidiano enfrenta a un territorio fortalecido. Que conoce de los vínculos y palabras que punzan y cortan, pero los trasciende para celebrar la vida que es un infinito renacer.
Como su nombre, aSombra puede interpretarse de varios modos, depende de su contexto y sus interlocutores. Como los mitos de esta obra, aSombra habla de lo oscuro, de lo que no se ilumina y de lo que causa espanto o nos sorprende. De las sombras de los cuerpos, de las danzas y de la historia. En el tránsito de las danzas de una cultura a las danzas de otra cultura hay algo que se refleja que no es ni una ni la otra, es la reflexión de ese tránsito. Reflexionar y reflejar en portugués son la misma palabra. Hay un poco de cada cultura en la otra, y hay algo nuevo distinto en eso que no es ni una ni otra. La interculturalidad es asumir que ninguna cultura acaba con las necesidades y expresiones de un pueblo, de un tiempo presente. No se aborda este trabajo desde la recreación sino desde la construcción.
La búsqueda desde estos lenguajes consiste en encontrar en otra cultura lo que falta o lo que necesitamos hacer sentido en la nuestra, para abordar nuestras danzas regionales desde una mirada no occidentalizada, sino más bien desde una historia afrolatinoamericana.
Nuestro método de trabajo es a partir de personajes mitológicos de la cultura afro yoruba, los cuales tienen sus danzas, ritmos, gestos y cantos, se trabaja la apropiación de los mismos desde la improvisación de bailarinas y músicos. Se seleccionan materiales, se hace trabajo de mesa y se organizan en una puesta escénica. La obra se fue configurando en el devenir de cada escena, donde cada momento transita al otro atendiendo a la integralidad de la obra. Durante este proceso creativo la dramaturgia se fue desarrollando colectivamente. Músicos y bailarinas ocupan alternativamente el espacio escénico.

Publicado el 14 de Junio de 2016

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